viernes, 7 de julio de 2017

(Comentario)
Antony Chunga Calcina
LA INFORMALIDAD Y LA CORRUPCIÓN: MALES ENDÉMICOS DEL PERÚ
La desgracia sucedida en las galerías "Nicolini" en Lima, no solo ha puesto más al descubierto la informalidad y corrupción que impera, lamentablemente, en nuestro país; sino también cómo puede el sistema neoliberal en que vivimos hacer que las personas se deshumanicen por la ambición de ganar dinero a costa del sacrificio de otros. Y es que el sistema económico neoliberal consiste, en términos simples, en que unos trabajen en favor de otros, y estos últimos, que son los que no hacen el trabajo, se llevan las mayores ganancias; mientras que el que hizo realmente el trabajo gana un porcentaje menor que no va de acuerdo, muchas veces, con el esfuerzo y tiempo de su vida empleados para llevar a cabo dicho trabajo.
Este sistema solo puede ser más o menos justo si el trabajador gana un sueldo digno y decoroso para poder subsistir y así le permita cubrir todas sus necesidades y si trabaja en un sistema formal que le permita también exigir todos sus beneficios conforme a ley, lo cual debe ser exigido por el Estado a las empresas privadas y hacerse cumplir, como ocurre en muchos países europeos, por ejemplo; y es por ello que el sistema se mantiene. Pero si este sistema, no es fiscalizado por el Estado y, en consecuencia, se permite el abuso, la informalidad y la corrupción se puede volver un sistema totalmente perverso e inhumano, pues muchas veces los dueños de las empresas, por ganar más, pueden cometer abusos, como en muchos casos sucede en nuestro país. Y digo esto por el siniestro sucedido en las galerías "Nicolini" en el que han muerto dos jóvenes que estaban siendo explotados e incluso esclavizados por sus empleadores porque ganaban un sueldo mísero y para colmo los dejaban encerrados para que trabajen. Y ninguna autoridad se dio cuenta de ello. Y entonces me pregunto qué hacen las autoridades del Ministerio de Trabajo que no supervisan o inspeccionan en qué condiciones laboran los trabajadores y si estas son realmente en las que deben trabajar como seres humanos que son.
No puede ser que sucedan estas desgracias y que prácticamente en nuestro país la vida de un ser humano no valga nada. Si realmente hubiera habido un control del Estado sobre las condiciones en que trabajaban estos jóvenes y no se hubiera permitido ello, muy probablemente se hubiesen salvado de esta desgracia. Y esta informalidad y corrupción de la que hablo no solo tiene que ver con lo dicho anteriormente, sino con el hecho de que muchas autoridades, en este caso de la Municipalidad de Lima, por ganar un dinero extra, son capaces de pedir coimas (como ha quedado demostrado en un reportaje televisivo) para permitir que estas empresas o negocios trabajen sin las condiciones de seguridad necesarias para que no ocurra ninguna desgracia; es decir, que la ambición es más importante que la vida de los seres humanos; a ese nivel de corrupción estamos llegando.
Pero hay que entender también que no solo es culpable el que corrompe, sino también el corrompido, por lo tanto, ambos deben ser sancionados. Por todo lo anterior, lo sucedido en las galerías "Nicolini" nos debe llamar a una reflexión profunda sobre el nivel de abuso, corrupción e informalidad en que estamos viviendo, lo cual es necesario que se combata ya castigando con todo el peso de la ley a los verdaderos responsables; pues mientras no se castigue y reine la impunidad, como casi siempre sucede en nuestro país, estas desgracias seguirán sucediendo. Creo que es hora de decir ¡basta ya! Como seres humanos que somos, merecemos vivir en un sistema más justo donde por encima de todo se valore la vida y no la ambición desmesurada por el dinero.

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