UN MEJOR AMIGO
Pelito y Miluz fueron
abandonados en la puerta del albergue de perros “Ayúdanos a Ayudar”, ubicado en
el distrito de Socabaya.
142 perritos esperan ser
adoptados, todos tienen su historia y diferente personalidad.
Pelito y Miluz podrán
completar la felicidad de dos personas importantes en su vida, serán adoptados
por Michael y Andrea.
Antony
Chunga Calcina
Pelito, o aspiradora como le
conocen sus amigos más cercanos, por su gran apetito, es un perro de raza peruana
de 2 años y medio, es el más juguetón y asustadizo que hay en el grupo de sus
compañeros caninos. Camina por el patio,
casi saltando como un conejito en la pradera de sus sueños y moviendo la cola
siempre antes de ir a comer, tiene los ojos claros, la mirada fija, su piel es
calidad, y su ladrido, dominante; se siente como el rey, pero algo le falta. Su
felicidad no es completa.
Tiene amigos, personas que lo
quieren y cuidan, la comida todo el día, una cama donde dormir e incluso hasta
una novia, Miluz una perrita de 2 años de edad; pero nada de eso llena el vacío
que siente cada vez al acabar el día, y no es por la falta de comida o porque
esta este no sea de su agradado, lo que él quiere no son cosas materiales, sino
una persona que lo pueda adoptar y ser su amigo para siempre.
Miluz es una perrita alegre y
llena de vida, que fue abandonada al igual que Pelito, con tan solo dos meses
de edad, el 2017, en la puerta del albergue con una nota que decía “no puedo
cuidarla, por favor cuiden de ella”. Actualmente ella está en proceso de
adopción por una Estudiante de Psicología de la Universidad Católica de Santa
María, Andrea , de 23 años; quien al ver
a Miluz o “Chatita” cómo le dice de cariño , sintió que debía ser parte de su
vida “mi Chatita llena mi vida, ella es mi mejor amiga, cuando yo sufría de
depresión por la pérdida de mi mejor amigo Luis que murió hace dos años en un
accidente de tránsito, ella se veía tan frágil y a la vez tan llena de vida, me
buscaba, buscaba mi cariño y mis cuidados cada vez que la venia a visitar en
este albergue para ayudar en el cuidado
de sus demás amiguitos; ella me ayudar a superar esa depresión y ahora la
quiero más para toda la vida” expresa la
futura dueña de Miluz, mientras sostiene en brazos a su engreída (Chatita).
Así como Pelito y Miluz, todos
sus compañeros tienen el mismo deseo de ser adoptados y estar rodeados de amor
de sus padres adoptivos (sus futuros dueños), cuando ven entrar por primera a
una persona vez en su hogar temporal saltan de alegría, lamiendo sus zapatos y
las manos, y en ocasiones les dejan la cara también de baba. Las huellas de sus
patitas avanzan alrededor de la ropa de muchos voluntarios y personas que van
ocasionalmente para ayudar a los perritos en este albergue.
El albergue de perros Ayúdanos
a Ayudar, una asociación protectora de animales sin fines de lucro, cuyo sueño
es poder brindar un hogar propio y lleno de amor para cada uno de los perritos
que se hospedan en un local alquilado por 3 mil soles al mes , dinero que
consigue juntar por medio de rifas, donaciones , venta de botellas y tapas
reciclables ; está ubicada en el distrito de Socabaya , exactamente en la Av.
el Pasto prolongación las peñas 326.
En las últimas semanas Pelito,
ha tenido que ser atendido en distintas ocasiones por la clínica del albergue,
ubicada en el mismo local, por problemas de salud consecuencias de la depresión
que sufre Pelito. Extraña a Michael. “en algunas ocasiones se aleja deja de
jugar, se aleja del grupo para desplomarse dentro de su cuarto, nosotros
tratamos de animarlo y jugar con él, pero el extraña a Michael, voluntario
desde hace dos años , pero que por un tema de estudios en Lima ha dejado de
venir los últimos dos meses”.
Michael es estudiante de
arquitectura en la Universidad Nacional de San Agustín, él tenía todo listo
para la adopción oficial de Pelito, había comprado juguetes, comida, ropa y una
casa nueva para su mejor amigo de cuatro patas, pero él tuvo que viajar para
recibir un curso de especialidad en Lima, razón por la que tuvo que posponer la
fecha de adopción.
La adopción se da a través de
un contrato, la persona este firmando este contrato tiene que tener a la
mascota con las mismas condiciones de cuidado y salud e incluso mejor, sostiene
Luis Felipe Talavera, Voluntario del albergue desde hace 3 años “las adopciones
normalmente se hacen los sábados y domingos, estos días son donde asisten más
personas al local”. Además agrego que el albergue necesita de ayuda de alguna
entidad pública o privada para seguir sosteniendo el servicio en este local
pues el local no tiene mayor capacidad para resguardar y proteger a más de los
142 caninos que hasta actualidad tienen a su cargo.
Han pasado más de dos meses
desde que Michael no visita a la aspiradora viviente, Pelito. Cada vez que mira
la foto de su celular donde está su pequeño amigo Pelito, este se lamenta de no
estar a su lado, empaca todas sus cosas, ya está listo en el aeropuerto para
regresar a Arequipa, la ciudad Blanca que hospeda a su amigo, a su familia, y
donde ha hecho su vida. El movimiento en
el albergue es inusual, los encargados reciben constantes llamadas, varias
veces al día se acercan a Pelito y le dicen “ya no estés triste Pelito, porque
Michael esta en camino”, “ya no estarás solito”, Pelito al escuchar esas palabras
parece entenderlas y lo demuestra cambiando de ánimo, y se pone a jugar con los
demás perros. Michael ha llegado, toca
la puerta del albergue, Pelito lo ve y ladra de la emoción al verlo, ambos se
acercan y lloran por el tiempo y la distancia que los separó.
Pelito lo observa desde lejos mientras Michael ingresa a la oficina con gran emoción. Lo que no sabe Pelito es que esta tarde será adoptado por su futuro dueño y mejor amigo, Michael y podrán estar juntos, pero esta vez para siempre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario